VERTIGO | ANGELA BRAUN
EXHIBICIÓN: del 28 de enero a 6 de febrero
Hay un instante previo al salto.
No es todavía caída, tampoco vuelo.
Es vértigo.
Un umbral donde todo lo conocido tiembla y algo —todavía sin forma— exige ser soltado. Allí, donde el cuerpo duda y el alma presiente, el vacío deja de ser una amenaza y se vuelve prueba: ¿sabés volar?
Las obras reunidas en esta exposición habitan ese momento. No ilustran la caída, sino la valentía de soltar. Dejar morir lo que ya había cumplido su ciclo para descubrir, en el gesto más radical, que el sostén estaba adentro.
En la serie Abismo, la imagen se abre como una herida y una revelación. No hay suelo seguro. El abismo no es un lugar: es un estado. Un llamado a confiar en el propio pulso cuando toda referencia externa se disuelve. La caída, aquí, no destruye: inicia.
En Respirar la sombra, la selva irrumpe como una fuerza opuesta y complementaria. Todo late, crece, insiste.
La vida se organiza desde la tierra, se enraíza, se expande con una potencia indomable. El exceso llena el vacío. No hay silencio, hay respiración. La selva es el desahogo del mundo, recordándonos que resistir también es ocupar espacio, florecer desde lo profundo.
Las ipomeas trazan otro movimiento. No se aferran: avanzan. Trepan, invaden, florecen a pura expansión. No necesitan sostén externo ni estructura previa. Crecen donde pueden, como si obedecieran a una ley anterior a toda frontera. En ellas, la vida se vuelve impulso, origen, Big Bang silencioso.
Entre el vértigo del salto, la densidad de la tierra y la expansión sin límites, estas obras dialogan como estados de una misma transformación. Soltar. Enraizar. Avanzar. Morir a una forma para nacer en otra.
Esta exposición atraviesa el miedo, escucha el latido y confía en aquello que, aun en el vacío, sigue creciendo.











